Sensores de malezas permiten más rendimiento y ahorro de herbicida

EMPRESA:  | RUBRO:  | TEMA:


Botalon pulverizadoraLos primeros ensayos arrojaron numerosas ventajas. El INTA está realizando trabajos a campo y estudios de ingeniería.

Uno de los principales problemas que enfrentan los productores son las malezas resistentes y el control de las mismas es un trabajo constante para no perder rentabilidad en su unidad productiva. Para ello, los actores del sector -fabricantes, productores y contratistas- desarrollan técnicas y tecnologías que hacen más eficiente el combate de malezas con mayor tolerancia a herbicidas.

Uno de esos desarrollos que logró excelentes resultados es el detector de malezas, no sólo por la eficiencia de trabajo sino también por el ahorro de herbicidas, lo que tiene que ver con menor impacto económico en los costos de producción, los beneficios relacionados a la sustentabilidad ambiental y el grado de sensibilidad que la sociedad adquirió ante la utilización de estos insumos, según un informe del INTA Manfredi.

En los últimos años el control de malezas en el período de barbecho en lotes sin labranza se realiza casi exclusivamente empleando herbicida glifosato, lo que generó una modificación en la comunidad de malezas con un aumento en la frecuencia y densidad de especies con menor susceptibilidad a este principio activo.

La utilización de distintos principios activos o el empleo de glifosato en mezcla o en aplicaciones secuenciales con otros herbicidas permitirían evitar esta tendencia al aumento de especies de difícil control. Las mezclas de herbicidas posibilitan ampliar el espectro de control y en muchos casos añadir residualidad, una característica que no posee el glifosato. Por otro lado, todo esto eleva considerablemente el volumen de aplicación y variedad de los herbicidas y por ende los costos y el impacto ambiental se ven incrementados; si a eso se le suma un control ineficaz, este costo se incrementa por pérdidas en el rendimiento final del cultivo.

Beneficios

Doble botalónActualmente, cobran importancia y aparecen en forma comercial los equipos detectores de malezas. Este equipamiento trabaja identificando las malezas desde que tienen un tamaño de 5 cm2 y las rocían con el caldo; es decir, que permite una aplicación específica y evita desperdiciar herbicida en zonas en donde no hay presencia de malezas.

En diferentes ensayos a campo se comprobó que con esta aplicación específica de herbicida con sensores de malezas se logra un ahorro de hasta el 90% de producto, lo que significa no solo un beneficio económico, sino un menor impacto en el medio ambiente. También permite reforzar la dosis solo en las situaciones que sea necesario, evitando la cobertura uniforme total.

Además de estos beneficios, la aplicación de los sensores de malezas permite una mayor concentración del herbicida, lo que también ayuda a reducir la resistencia de las malezas.

También reduce considerablemente la deriva, no solo por el bajo volumen de aplicación sino también por el tipo de rociado de gota grande, con la ventaja de poder trabajar con cierta presencia de viento y disminuir en gran medida los riesgos en las aplicaciones periurbanas.

“Doble golpe”

Otra aplicación en donde se puede sacar ventajas con esta tecnología es en la técnica de “doble golpe”, en la que después de 10-15 días de aplicación de un hormonal se aplica un desecante. El primer tratamiento se puede realizar con una cobertura total y la segunda aplicación, la del desecante, se puede hacer con el detector de malezas. En esta experiencia está trabajando el INTA a través del Proyecto Agricultura de Precisión, con ensayos a campo que se llevarán a cabo en el barbecho del presente año.

Tanto “Weed it” como “Weed Seeker”, que son las dos marcas comerciales de esta tecnología en nuestro país, si bien varían en sus características, en lo que respecta a sus beneficios son coincidentemente contundentes.

Algo a tener en cuenta es que el impacto depende en primer lugar del grado de “enmalezamiento” de un cultivo, es más recomendable su uso cuando el lote no haya llegado a niveles en los que sea necesaria una aplicación con cobertura total como convencionalmente se hace.

Un ejemplo del beneficio económico logrado lo ha comprobado la empresa VG Agronegocios, de la zona de Jesús María, Córdoba. Su experiencia fue una aplicación en la que adicionaron un botalón en la pulverizadora, de manera que en vez de tener un solo botalón para aplicar selectivamente, la máquina tenía dos botalones para poder aplicar una dosis constante para malezas que sean muy pequeñas (menores al tamaño de una moneda de 25 centavos por ejemplo), y en los casos en que las malezas tenían mayor desarrollo y esa dosis básica no hace efecto, el sistema detector realiza la aplicación selectiva y más poderosa, ambas en la misma pasada.

Esta campaña sobre una superficie de 4.000 hectáreas destinadas a maíz se aplicó 600 cc/ha de RoundUp Full más 1.2 l/ha de herbicida selectivo, a diferencia de los tradicionales 2 l/ha que comúnmente se aplica en cobertura total como dosis base. Gracias al sensor de malezas utilizado, en el 80% de la superficie no fue necesaria la aplicación, por lo que el ahorro fue de 5,71 U$S/ha, traducido a la superficie tratada significó U$S 22.840 en una aplicación.

Pero ese no es el único beneficio, ya que con este tratamiento se realizó un muy buen trabajo de trazabilidad y mejora con el ambiente, dado que se usan menos insumos para mantener limpio el cultivo.

Según el ingeniero, Sebastian Vincentini, asesor de la empresa, “habiendo comprobado la eficacia de este tipo de aplicación, ahora se planifica incrementar la superficie tratada con esta herramienta y llegar a realizar el tratamiento en 20.000 hectáreas”.

Principio del funcionamiento

Las plantas reaccionan a todas las formas de la luz, pero reaccionan más a la luz roja. Estos sensores tienen una fuente activa de luz roja que brilla continuamente en dirección al suelo, cuando esta luz es aplicada sobre material vegetal vivo, la clorofila de la planta absorbe parte de la luz roja y otra parte la emite como luz infrarroja (NIR), que se convierte en la señal que activa la pulverización.

Una vez identificada la planta, el sensor envía una señal eléctrica a la válvula de acción instantánea que debe abrir y un sistema inteligente calcula el retraso necesario para aplicar el producto exactamente sobre la maleza. Este sistema al ser activo permite pulverizar de día y de noche con la misma eficacia.

Los sensores comandan de uno a varios picos, cuyo número depende de cada marca, y la aplicación se hace pico por pico; la distancia en la que el pico abre antes de la maleza y cierra después de la maleza se programa desde la consola.

Actualmente la computadora que comanda estos equipos posee pocas prestaciones, pero son las necesarias para una rápida puesta a punto y salida al campo. En un futuro se le adicionará una consola que permita mapear el accionamiento de cada uno de los picos que tendrá como resultado un mapa de malezas útil principalmente para visualizar el grado de reincidencia de las mismas e identificar las especies que aparecen año tras año para especificar la receta.

Desafío

La bibliografía internacional garantiza el potencial de esta herramienta en los países que se está utilizando en mayor medida, de todos modos se necesita su adaptación a las condiciones de producción de el país, especialmente a las condiciones que genera la siembra directa.

La estructura sobre la que son montados los sensores también ha generado algunas controversias y discusiones. El movimiento oscilatorio del botalón de una pulverizadora autopropulsada puso en tela de juicio si la aplicación sigue siendo efectiva al cambiar constantemente la distancia entre el detector y la maleza, esto ha hecho que se experimentara con pulverizadoras autopropulsadas y de arrastre con botalones estabilizados por ruedas que alivian el peso del barral y mantienen una distancia constante entre el sensor y el terreno.

De todos modos es una tecnología incipiente en la Argentina, aún quedan algunos problemas de estructura y diseño por resolver, pero en líneas generales esta herramienta desencadena la necesidad de estudios de ingeniería y trabajos a campo que el INTA se propone experimentar.

ETIQUETAS: INTA, Pulverizadoras

TE PUEDE INTERESAR

Precision Planting presenta el regulador de siembra DeltaForce

Introduce en Argentina el sistema que permite a cada cuerpo de siembra trabajar de manera independiente mediante cilindros hidráulicos.

Pla potencia el combo comercial de sembradoras y tractores Deutz-Fahr

Empezó a vender la combinación de modelos de tractores que se ajustan a las necesidades de trabajo de cada equipo de siembra.

Fabrinor se diversifica hacia equipos para la construcción

Lanzó camiones portavolquetes y volquetes y ya colocó la primera partida. Con el nuevo segmento, la empresa apunta a una estrategia de mayores posibilidades comerciales.

Ombú registra un boom en la producción de compactadores de residuos

En 2017 tiene programado fabricar 120 unidades, equivalente a 67% de todo lo producido desde que entró al negocio hace dos años.

Las máquinas agrícolas argentinas buscan más negocios en Sudáfrica

En el marco de Palermo 2017 hay rondas de negocios entre fabricantes nacionales y productores sudafricanos. CAFMA realiza gestiones para fortalecer los vínculos.

José Luis Pasquetta: “Bernardín se convirtió en una fábrica de multiproductos”

El Director de la empresa explica la estrategia aplicada en la reformulación de un negocio que históricamente estuvo ligado a las cosechadoras y que ahora se ramifica hacia varios segmentos de máquinas para agricultura y ganadería.

Productos destacados

BUSCADOR DE PRODUCTOS

Rubro:

Empresa:


2016-12-19T15:14:36+00:00